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Paul McCartney

 
 

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 En la segunda noche, más de lo mismo para delirio de los fans
24 de mayo de 2011 08h41 {data}2011-05-24{/data}{hora}08:41{/hora}

A su paso por Río con  Up And Coming , el ex-Beatle tocó para 45 mil personas cada noche.. Foto: EFE

A su paso por Río con Up And Coming, el ex-Beatle tocó para 45 mil personas cada noche.
Foto: EFE

Luís Bulcão
Río de Janeiro, Brasil

Nadie esperaba nada muy diferente. Quien vio por primera vez el show de la gira Up and Coming de Paul McCartney se emocionó. Quien lo vio nuevamente, también.

De la presentación del domingo en el estadio Engenhão de Río de Janeiro, Paul cambió cinco de las 33 canciones que tocó en cada uno de los shows. Nada muy diferente de lo que mostró en las otras tres presentaciones que hizo en São Paulo y Porto Alegre.

El ex-Beatle mostró el mismo entusiasmo e igual vigor, saltando en el escenario, jugando con el público y hablando en portugués. "Aunque voy a hablar más en inglés", explica al inicio.

Expresiones locales

Por cada lugar donde pasó el astro se preocupó en aprender alguna expresión local. Así fue que agitó a quienes lo vieron en Río al llamarlos "maravillosos" y al mezclar las lenguas al decir: "¡I am speaking portugués, carioca!". Una fórmula que agrada y emociona a quien admira al dueño de una de las carreras más exitosas y regulares de la historia de la música.

No podía haber más empatría entre el público y Paul. El lunes el amor por el ex-Beatle fue demostrado con globos y carteles al final de Hey Jude. El público también hizo que McCartney volviera al estribillo de Back in The USSR apenas con la guitarra para acompañar a la platea que no dejaba de cantar.

Así como en los otros shows, podían verse rostros de jóvenes y viejos surcados por lágrimas cuando sonaban temas como Long and Winding Road, Something, Here Today, Yesterday y tantas otras que de alguna manera marcaron la vida de los fans.

Campaña vegetariana

Entre el público, quien tuvo su gran momento fue Mariana Serman, una joven de 19 años, estudiante de comunicación social y seguidora de la campaña "Meat free monday" (Lunes sin carne), apoyada por Paul. La joven llevó un cartel al show de São Paulo (en noviembre) recordando la campaña y pidiendo un abrazo.

La estudiante cuenta que en São Paulo Paul la vio y le dijo que subiera, aunque el personal de seguridad no vio la autorización y no se lo permitió. Esta vez ella trajo nuevamente el cartel y el músico y también activista se acordó de ella y cuando estaba tocando Let it be le dijo al vigilante que le permitiera subir. Fue así que Mariana vio a Paul tocar Lady Madonna en el escenario.

Ella casi no podía contener la emoción. Cuando Paul la levantó en un abrazo, ella agitaba las piernas y gritaba. El músico repitió el gesto dándole otro abrazo. La joven le entregó una carta y una medalla de la Virgen María, que el ex-Beatle guardó en un bolsillo trasero diciéndole al público: "¡Este es mi salario!".

The end

Paul terminó el show en el segundo bis con la canción The End, encadenada a Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band. "Al final, el amor que recibes es igual al amor das", dice la canción.

Los shows de Paul en Brasil fueron una demostración de cariño mutuo entre el ídolo y sus fans. Paul McCartney, 68 años, puede parecer estar en su auge. Es que tal vez nunca ha dejado de estarlo. "Hasta luego", dijo en portugués antes de hacer una reverencia al público abrazado a su banda y luego abandonar el estadio.

Terra